domingo, 15 de noviembre de 2020

I believe we have adquired the power of speech

 Volví a ver después de mucho tiempo Mamá ¡soy un pez!(2000), película que consideré perdida mucho tiempo (incluso me costó encontrarla en los principales sitios de piratería) ya que sólo la había visto en un VHS ajeno. Pregunté entre mis allegados si tenían recuerdo de esta animación danesa, no hay mucho registro de su paso por el cine, salvo mi amiga Martina Vidret que asegura haberla visto con su abuela en el Multiplex Belgrano.

La película funciona, es corta, establece muy rápido a sus protagonistas arquetípicos y los sumerge en la aventura. La música, o mejor dicho, las escenas musicales están muy ancladas al momento de su realización y el paso del tiempo cada vez lo demuestra más. La combinación de animación 2D con 3D está al nivel de las Disney de ese momento (sin ir más lejos, me hizo recordar mucho a El planeta del tesoro(2002) aunque se trama sea parecida a Las locuras del emperador(2000)).


En el camino de Disney a convertirse en un gran monopolio, la compra de la Fox trajo consigo muchos grises respecto a como se van a unir las historias del universo Marvel, ya que sin problemas (salvo para los guionistas) los X-men se con conjugan con los Vengadores en los comics. Si no me equivoco, con The new mutants(2020) se concretan los proyectos previos de la Fox. La película estuvo encajonada un par de años y finalmente cayó en los torrents la semana pasada. 

Buena, mala, me da igual. Cumple con la formula, cae en lugares comunes pero se agradece que no hayan forzado la intromisión de ningún personaje preexistente (gracias por no resolver otra película con Jean Grey y el fénix). Me animo a decir que funciona mejor, incluso, que las dos películas anteriores. 


A pesar de haberme negado por cuatro años (luego de haber visto la primera parte), finalmente vimos Sharknado 2: the second one(2014). Al verla reafirmé los motivos por los que me había negado, aquellos que en esta segunda parte exageran. La autoconciencia de estar realizando un producto que de entrada se sabe que va a ser malo, genera en mí muchos interrogantes. Sé que no suelo hablar de películas que no me gustaron, pero ésta en particular me interpela como participe del mundo cinematográfico. La primera pregunta que se me viene es: ¿por qué aquello que en la primera parte quedó como un error, en ésta se repite como un logro? Estando la mayor parte del tiempo en los márgenes de lo inverosímil (para la propia trama), no parece vislumbrarse ningún interés por tomar una posición ética al respecto. Con esto no voy a que la película debe replantearse todo el tiempo su posición, sino que ni siquiera se toma en joda a sí misma. No parece haber un placer por hacer las cosas mal (tampoco hay pruebas de que se pueda llegar a hacer bien). Un ejemplo rápido: los actores actúan mal (cada uno en el registro que quiere) y nadie se burla de que actúan mal. 

No quiero extenderme mucho con los defectos que le encuentro, pero recalco nuevamente lo que hablé hace un par de semanas con respecto a Tommy Wiseau. Al menos él le puso ganas a su película, incluso interpretándola. No es la sumatoria de sketches sobre tiburones volando por el aire, que podría estar bien si se contara algo con ganas. 


Por alguna razón que se me escapa, esta semana vi varios cortos en distintas plataformas y no puedo dejar de mencionarlos. CORPS(2016), un pequeño documental de observación belga, Virus(2020) de Emi Castañeda que se pudo ver en el marco del festival asterisco y Blue Boy(2019) un documental de los que me gusta llamar encuesta social y estuvo disponible en MUBI. 


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