domingo, 18 de abril de 2021

Y voy a ser yo el único boludo que juegue con armas desiguales?

Como ya supuse la semana pasada, estamos frente a un año muy flojo en cuanto a calidad dentro de las nominaciones a mejor película en los Oscars de este año. Si bien las ocho no son malas películas (todas en un punto logran lo que se proponen contar), cumplen con cierto estándar, sin romper ninguna regla o proponer cosas nuevas. Minari(2020) funciona como un drama tradicional, la familia, luego de mucho esfuerzo y dedicación, logra sortear las dificultades para cumplir el sueño americano. Así como el protagonista de Sound of Metal(2020) -quizás la mejorcita del lote- logra aceptar su sordera y seguir adelante, o como el personaje de Frances McDormand logra sobrevivir un año al nuevo estilo de vida (atravesada a su vez por un duelo interno). 

Prefiero moverme hacia las demás nominaciones, donde suele estar lo interesante. Tal es el caso de Colectiv(2019), el documental rumano con dos nominaciones. Un caso parecido a la tragedia de Cromañón, que terminó desmoronando la negligencia política reinante. Me pasa algo curioso con las películas rumanas, siento que se trata de una sociedad muy parecida a la nuestra pero más gris, puede que tenga que ver con la fotografía, pero cada vez que hay un exterior día está nublado. 


Una deuda pendiente hace bastante tiempo es continuar con la filmografía de Wong Kar-Wai y gracias a la retrospectiva de MUBI pude ver una gran copia de Chungking Express(1994). El curioso caso de contar dos historias sin narrarlas en paralelo y que de la sensación de que no se trata de dos mediometrajes, sino de una unidad. Más allá de lo interesantes que son sus protagonistas, la ciudad de Hong Kong es un personaje más, muy presente con su ritmo rutinario y sus colores. La utilización de California Dreamin', el deseo de escucharla una vez más, hacen que la segunda historia tenga otra impronta. 


Caí en el abismo de Los Visionadores(2020), muy profundo, y me topé con la escena de Pasik y Ranni al minuto 7 de haber empezado Delito de corrupción(1991). ¿Lo mejor? claramente la música de Luis María Serra.

  


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