La primera película de Ana Poliak logró que empatice desde el primer plano mostrando a un hombre muy tímido narrar la vida de su mejor amigo. ¡Vivan los crotos!(1990) me transportó a un mundo que claramente desconocía (y no creo que siga existiendo). Tuve la suerte de presenciar una clase donde ella misma expuso acerca de la experiencia de filmar la película y realmente me conmovió. No puedo hacer más que recomendarla y volver a verla.
Vi dos películas animadas esta semana, una relativamente nueva que se me había pasado de largo por parecerse a todas; y otra que vi muchas (pero muchas) veces y me sigue pareciendo excelente. Cigüeñas(2016) se enrosca en presentar un mundo muy parecido al nuestro con ciertas variaciones, así como escribí tiempo atrás acerca de inventarle una historia al mito navideño, esta película se encarga de rever cómo era el tema del origen de los bebés, aunque no desconoce la reproducción sexual. Si bien es entretenida siento que se cae por tener un villano poco interesante, a diferencia de lo que pasa con Las locuras del emperador(2000) donde la villa tiene un objetivo claro desde el comienzo y va a hacer todo lo posible para llevarlo a cabo. La película se hace cargo con humor de los baches narrativos y al volver a verla la encontré llena de aventura.
A paso medio de tortuga continué con la lista de Frame Fatal, esta semana llené otro ítem de la lista al ver The star chamber(1983), una película que claramente quedó en el medio de dos momentos y por eso parece haber manoteado para todos lados. Recuerda a las películas de conspiración de los '70 (post asesinado de JFK y el caso Watergate) y se adelanta a las películas que Harrison Ford comenzó a interpretar algunos años después donde el espectador jamás puede desconfiar de él ni de su sentido de la justicia.
Para cerrar, me enteré justo a la mitad que en Qubit está el festival de cine Ruso. Arranqué con Glubzhe!(2020) que empezó muy bien y con eso me alcanza como para seguir explorando el terreno.

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