domingo, 4 de julio de 2021

No trama, no argumento

Quizás La trampa(1949) no sea la película más recordada de Carlos Hugo Christensen pero tiene muchos elementos interesantes, algunos que recuerdan a ciertas tramas de películas de Hitchcock y otras que la acercan a nosotros por lo espacial: la mayor parte de la película trascurre en el Tigre, lo que viene siendo una de mis locaciones preferidas de la provincia de Buenos Aires con gran variedad en cuanto a géneros que permite. 

La película se puede ver en Cinear, se conserva bastante bien de imagen, pero lamentablemente no de sonido.


Hay muchas películas consideras clásicos o indispensables que vi en una cinefilia temprana ya consciente pero que sin embargo no pude entender. Quizás por la edad, por la falta de experiencia o simplemente por la falta de herramientas para comprender todo lo que pasa en una película. Recuerdo haber visto Trainspotting(1996) en una edición de DVD comprada en Farmacity durante el secundario, la habré visto una vez y sólo habían quedado en mi memoria las escenas más impactantes, el baño asqueroso y la escena del bebé (claro). Ahora que ya pasé por la edad de los personajes (o estoy más o menos por ahí) puedo entender mejor las incertidumbres de los personajes, empatizar con los vicios y los miedos. Aunque me parece que sigue ganando por su costado más rupturista y no concluye (ni para bien ni para mal). 

En su momento vi la segunda parte en el cine, pero se fue de mi cabeza en el mismo momento en que abandoné la sala. 


Extraño las películas con introducción, es decir, con una persona mirando a cámara y adelantando lo que vamos a ver. Por suerte esta semana vi dos: The bellboy(1960) y House on Haunted Hill(1959). Un Jerry Lewis brillante que decide dejar de lado cualquier tipo de estructura dramática para enfocarse en el humor, sólo establece el escenario. Se aleja dos veces del plan y da la sensación de que en las dos falla. Y si bien sus monigotes parecen ser el centro, tiene chistes bien armados, se permite desarrollarlos y por suerte no llega al punto de abusar de ellos. La película de Castle sí sucede en un solo lugar, aunque por un tema de presupuesto se limita a cuatro habitaciones y es curioso ver cómo resuelve el resto. Dicen que durante las funciones, para tapar un poco los sitios donde la película hace agua, sorprendía impactando al público con un esqueleto volador en medio de la sala. 

De todos modos, lo mejor sigue siendo ver en pantalla a Vicent Price (¿en su mejor momento?).









No hay comentarios:

Publicar un comentario