Finalmente terminó el hermoso ciclo de óperas primas mencionado en entregas anteriores. El último fin de semana tuve el agrado de ver la primera película de Arturo Ripstein, Tiempo de morir(1966) con guión de Gabo y Carlos Fuentes. Una cantidad de planos secuencias que cansan a cualquiera pero que no se apartan de un relato clásico, aquel donde un hombre es perseguido por su pasado y atormentado por su futuro (qué profundo, como si no fueran todos los relatos así). Del otro extremo del mundo, puntualmente Kazajistán, se pudo ver Kairat(1992) donde lo narrativo pasa de largo para dar lugar a lo onírico, con las preocupaciones tan propias del sueño, el único lugar donde se construye un mundo de reglas que no deben ser violadas (como una película, pero hay excepciones).
Hay películas que quedan colgadas al momento del estreno, y creo que tiene que ver por no encontrar su tono. Esa sensación me dio esta semana al ver Jennifer's body (2009), una mezcla de dos mundos, que parece pensada por productores que quisieron unir dos temáticas que funcionaron. Digo esto porque las referencias para construir la película son claras. Por un lado el drama adolescentes con el tono cómico de Mean Girls(2004), incluso la protagonista actuó allí. Y por el otro lado las películas de rituales satánicos y vampiros. No termina de definirse por ningún lado.
Hace años con dos amigos cercanos y estudiantes de cine ideamos una cantidad de sketches basados en la nouvelle vague de forma paródica llamado "la novela vaga". Pensamos, sin llevar nunca a cabo, innumerables cortos paródicos de películas del movimiento (algunas que murieron directamente en el título) y que (al menos yo) soñamos con retomarlo. Esta semana me encontré que el mismo Truffaut se nos adelantó 50 años, al filmar durante su estadía en el festival de Mar del Plata (por el estreno de Jules et Jim) un corto mudo titulado Los cuatro golpes(1963). Dura apenas 3 minutos y lo pueden encontrar en Youtube. Agradezco el dato a un nuevo newsletter cinéfilo que apareció en los últimos meses llamado Las veredas.
No estoy con animo de ver ficciones que transcurran en la cuarentena actual(en parte porque los recursos se agotan, y en parte porque prefiero ver relatos que me ayuden a olvidar la realidad por un rato, no que me la remarquen)pero me insistieron y vi Host(2020). Tiene la duración exacta, no llega a la hora, emula ser una videollamada por la plataforma zoom y utiliza sus recursos al máximo. No rellena la trama con datos innecesarios y los jump-scares están en el momento justo. Invita al julepe.
Para no extenderme mucho más cuento que prometí volver al cine de Abbas Kiarostami y cumplí, está vez con la premiada El sabor de la cereza(1997). Aproveché y releí un par de notas en El amante cine del momento del estreno. Por otra parte, decidí volver al original (aunque posiblemente no sea nada original en sus pagos) y vi Yojimbo(1961), protagonizada por el más grande, el señor Toshiro Mifune. También decidí ver una secuela que no está al nivel de la primera (qué sorpresa), por más intentos que haga John Woo, Misión Imposible 2(2000) parece lo que sobró de Contracara(1997). No sé que más me deparará la saga, pero ya vendrá el análisis completo.



