Seguimos con las óperas primas en el Malba. Una película increíble Mientras sopla el viento (1961) que en un primer momento parece que el planteo es parecido a La noche del cazador (1955) pero por suerte termina yendo para otro lado. Creo que uno de los puntos fuertes es el modo en que está retratado la inocencia en la niñez y desde dónde se construyen ciertos conceptos. Recuerdo que los temas referidos a la historia cristiana se me confundían (a pesar de haber sido bautizado nunca me mandaron a catequesis) y a una temprana edad creía que Jesús había sido crucificado a lo largo de la Italia.
Santiago Calori arrancó este año con uno de los mejores newsletters cinéfilos (que ya tiene web propia, qué nivel) y compartió esta joya que vio de chico por la tele: The talking of Pelham One Two Three(1974). Y más allá de lo divertida que es y que demuestra otro choreo de Tarantino; me interesa volver a lo que le pasó a Calori. Cómo te marcó una película que viste de chico, una del montón, que encontraste de casualidad (quizás empezada) y no volviste a ver por mucho tiempo. Me gusta pensar que son películas que llegan antes de tiempo, ya que no las podemos comprender o saber simplemente de qué hablan, pero hay algo ahí que sin duda nos llamó la atención. Posiblemente se deba a que no era lo que solíamos ver (claro que todos los días no se ve una película donde un grupo de personas secuestran un subte), pero tampoco creo que tenga que ver con la narrativa (lineal) sino porque claramente hay algo fuera de lugar. Se me ocurre que las películas que interrumpen la educación cinematográfica tienen escenas "de alto voltaje" (como le decían mis padres) ya sea sexo, violencia (me animaría a decir gore) o terror.
Entre las películas postergadas por la pandemia (postergadas de su estreno en sala, claro), está Mulán(2020) versión live-action. Siendo una de las primeras películas que vi en cine (a los 3 años, acompañado de mis dos abuelas) guarda un lugar importante en mi corazón. Pero decidí hacer el ejercicio de ver la nueva versión haciendo de cuenta de que la versión de 1998 no existía. Aunque esto me fue casi imposible, me pareció que era la mejor manera de entrar a la película lo más fresco posible. Me encontré con un film muy respetuoso, buscando un público amplio, pero vacío, con una protagonista que está por encima de las circunstancias todo el tiempo dando la sensación de que los obstáculos le quedan chicos. A la vez, este poder innato de la protagonista (su chi) achica su desarrollo y agranda la distancia con el espectador.
Y dejando de lado las comparaciones me preguntó cuál es la necesidad de esta película. Habiendo pasado menos de 25 años de su original, ¿no llega demasiado temprano la remake? ¿Tan rápido Disney necesita limpiarse las manos para no ofender a la cultura china ahora que son uno de los principales mercados? Quizás crecí, pero se le notan los hilos más que nunca.
A motivo de charlar sobre el reciclaje con mi hermano, recordé este corto espectacular que no puedo dejar de recomendar llamado La isla de las flores(1989). En apenas 10 minutos logra establecer un registro, explayarse y repensar el dispositivo.

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