lunes, 15 de febrero de 2021

¿Quién no conoce a algún Sergio?

Es increíble lo que puede producir una película que retrata de forma grotesca a una sociedad como lo hace Esperando la carroza(1985). Cualquier integrante de la familia Musicardi se acerca a la descripción del más allegados familiares, algunos hasta parecen escritos por el mismo Langsner. Recordar los diálogos, repetirlos en ocasiones rutinarias, volver a verla cada vez que la pasan en la tele.  Y a propósito de los fanáticos de este film, salió por Cinear: Carroceros(2021). Un documental que se encarga más de ver las repercusiones de la película, de aquellos que se juntan en la puerta de la locación real a recitar los parlamentos. Lo más curioso se da en la edad de los fanáticos ya que en la mayoría de los casos es imposible que hayan visto la película en su fecha de estreno. Es decir, jamás se cansaron de verla en video, clave (aire también, por qué no) e incluso DVD. 

Si bien no me considero fanático, recuerdo haberla visto en una sala semi vacía en el Abasto en una copia remasteriza que no puede encontrar al reverla luego del documental. 


El año pasado se estrenó por MUBI el último film de Werner Herzog y recién tuve tiempo de verlo ahora. Otra vez nos encontramos frente a una de la fascinaciones del del realizador, el tema de lo real en lo falso y viceversa. Cuestiones que se mezclan sobre todo en el registro documental. Family Romance, LLC(2019) se acerca desde el simulacro por contrato, tomando un empresa existente y proponiendo nuevas alternativas. La versión de MUBI viene presentada por el mismo Herzog y al final una sesión de preguntas y respuestas donde muy simpáticamente cuenta acerca de su experiencia con el robot de Yoda Bebé (luego Grogu). 


Las lecturas y relecturas pueden ser complicadas, ya hay mucho escrito sobre la importancia de los íconos, Feels good man(2020) se encarga de un caso puntual: el meme de Pepe the frog (que no se refiere a la canción de Cantando con Adriana aunque vería un documental sobre esa disputa). Muchas veces el tiro puede salir por la culata y fue lo que le sucedió, obviamente sin querer, a su autor, quien jamás pudo haber medido las consecuencias de subir su imagen a internet. 


 

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