La primera función estuvo atravesada por turbulencias, demasiado sueño y cansancio acumulado de la semana, incomodidad en la sala. Pero sobre todo, una necesidad de sobre analizar todo mientras la iba viendo (un claro error). Vengo de semanas de analizar obras de Shakespeare, pensando mucho en el personaje trágico y para colmo un persona clave es nombrado Duncan (el mismo nombre del rey traicionado por Macbeth). Salí sabiendo que necesitaba la revancha (en sala).
En el medio vi justamente una adaptación de Macbeth de Kurosawa: Trono de sangre(1957) protagonizada por el gran Toshirô Mifune. Me sirvió como puente.
Habiendo dejado pasar un día, aposté por una sala que no conocía, la 3 del Atlas Patio Bullrich. ¿Por qué? no hay por qué. Claramente aposté y perdí, el proyector tenía poca potencia y la pantalla estaba manchada, tanto que daba la sensación de tener un filtro de arena. Los colores relevantes (el azul de los ojos y el rojo de la especia) se confundían con el resto y las escenas nocturnas eran sombras nada más.
Aún así, me encantó. Salí fascinado, habiendo visto una película muy sólida, una gran base para la (¿las?) siguiente (¿siguientes?).
Me reservo el Abro Hilo para la próxima.
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