domingo, 30 de agosto de 2020

Yo no sería el que soy si no te hubiese conocido

Seguir la historia de la entrega de los premios Oscar resulta al menos interesante. Nos encontramos periodos donde las ganadoras fueron fácilmente olvidadas por lo que se denomina la Historia del Cine y otros con aciertos. El caso de En el calor de la noche(1967) me resulta difícil de encuadrar. Trata mucho mejor el racismo en el sur de Estados Unidos que la reciente ganadora Green Book(2018), siempre desde la mirada de los blancos, claro. 


Se estrenó en Netflix Nasha Natasha(2020). Si bien quedan preguntas sin responder (no parecen estar del todo planteadas), este documental nos acerca a vida de una artista que tiene millones de seguidores del otro lado del mundo. Y quizás sea solo eso, el carisma de Natalia Oreiro. 

Cuenta con un par de recursos que parecen no aportar nada. Si bien la voz en off con las definiciones estructura el relato no parece haber mayor relación ni hilo conductor con el material filmado. 


Otra vez gracias a Hoy Trasnoche, llego a esta película desde ya polémica (que podría dar que hablar por días en Twitter), llamada Red Dawn(1984) o Jóvenes Defensores como se la estrenó en Argentina. De los mayores miedos de los conservadores norteamericanos, de donde surge quizás su defensa al porte de armas de fuego (aunque se trate de menores de edad). Y como nombran en el querido podcast, quizás se les fue la mano. 


Los documentales que podríamos catalogar como ensayos de los realizadores sobre sus vidas rara vez suelen conmoverme, pero sí me emocionó Ficción Privada(2019) que pudo verse de forma gratuita el sábado pasado gracias al MALBA. Y creo que se dio principalmente por el tema que trata: los padres y su ausencia. Porque lo que busca Andrés (y en cierta medida buscamos todos) es mantener vivo el recuerdo. Y como en toda película de ficción contrata actores para que den vida a sus padres. 

Siempre suma la presencia de Edgardo Cozarinsky.


Las películas basadas en crímenes reales parecen ser un nuevo subgénero en Argentina. Podría poner por un lado los que sucedieron tiempo atrás (como las películas basadas en los casos de Robledo Puch o la familia Puccio) y por el otro casos más recientes como los retratados en El patrón, radiografía de un crimen(2014) o Acusada(2018).  Crímenes de familia (2020) pertenece a este segundo grupo. Dejando de lado la polémica de su estreno, prefiero centrarme en el retrato que busca construir Sebastián Schindel (una persona que viene del documental y se nota). En muchos puntos sobreexplicada y didáctica, necesita romper la narrativa lineal para generar misterio con los dos juicios en paralelo. Los interpretes están muy bien, pero se destaca Yanina Ávila (con su hijo) que al no ser una actriz profesional (su primera aparición fue en Una especie de familia (2017)) logra transmitir mucho más que la protagonista. 


Si todas las películas son un viaje, están destinadas las comedias a ser un viaje con problemas. ¿Quién *&$%! son los Miller?(2013) y Mejor solo que mal acompañado(1987) son dos brillantes ejemplos. Gente que está obligada a viajar junta por motivos poco congruentes que bien nos recuerda a Lo que sucedió aquella noche(1934) o en su defecto a La rubia del camino (1938). Y como si faltara nada, las diferencias se aplanan con el viaje y terminan considerándose familia. 

Cinco novedades, dos de ellas argentinas y gratis por Cine.ar - Grupo  Radial Centro



domingo, 23 de agosto de 2020

La noticia de que miles de niños en África pasan hambre y miseria, nos llenó de alegría.

Esta semana vi por Netflix Sully (2016), parece simple y cuadrada, pero cumple con todos los casilleros y Tom Hanks da su toque personal. Tiene lo interesante de tomar un evento real y no centrarse en él, sino en lo que pasó después. Si bien el evento retratado fue la hazaña por parte de Chesley Sullenberger de aterrizar (amerizar) sobre le río Hudson, la película explora por un lado el trauma que se le generó al personaje luego y el juicio donde deberá probar que hizo lo correcto. En ningún punto la narración se para en la vereda enfrente a Sully, pero sí él mismo, llegando a pensar que no es el héroe que todos afirman que es. Acá es donde entra el talento de Tom Hanks, que parece ya no costarle armar estos personajes. El chiste fácil: lo mejor es no viajar con Tom Hanks.


En uno de mis podcasts favoritos, Hoy Trasnoche, hablaron de A good woman is hard to find(2019), lo que me llevó a cortar el episodio, verla y luego terminar de escuchar. Creo que hoy día es uno de los mejores ejercicios para descubrir joyitas que están dando vueltas por los torrents y que fácilmente se pueden pasar por alto. Estas películas que no tienen chances de llegar a los cines porteños (más allá de la situación actual, claro). 


Hace años que vengo pateando ver (500) days of Summer(2009), no sé si por desinterés o qué. Francamente resultó ser lo que esperaba, no llegué a empatizar con ninguno de los personajes. Pero me recordó a otra película que sí me gusta y he visto muchas veces. Y si bien la película tiene casi 50 años la sigo sintiendo más moderna que ésta con todos sus chiches y parafernalia. Es sencillo, un chico conoce a una chica que se escapa de la norma, lo vuelve loco y se vuelve lo principal en su vida. Cada uno tiene sus gustos y ella prefiere no poner etiquetas. La cosa va bien hasta que va mal. Él se persigue constantemente, lo comparte con sus amigos (y con los espectadores) que no hacen otra cosa que escuchar. Llegan al hartazgo y cortan, se ven un par de veces, él intenta salir con otra chica pero no es lo mismo, sigue enganchado con ella. Intenta olvidarla, pasa el tiempo. Un día se vuelven a encontrar y se ponen al día, pero él descubre que no se va a poder dar, imagina un mundo perfecto donde sí se puede dar, pero queda reservado a la ficción. Decide recordar los momentos lindos y entender que la vida sigue. Ya no sé si estoy hablando de 500 días con ella o de Annie Hall(1977).  


Hay películas que a uno lo deslumbran, porque no lo espera para nada y se encuentra con un universo particular, muy particular quizás. Eso me pasó la primera vez que vi El milagro de P. Tinto(1998), y ahora que la vuelvo a ver, habiendo dejado un par de años, no dejo de maravillarme. Parece ser una película desconocida, salvo la persona con la que la vi por primera vez (por recomendación de su padre) no conozco a nadie que la haya visto. Es tan ignota que es hasta difícil de conseguir (de hecho tengo una copia en una calidad pésima). 
No quiero pecar de ser exagerado, pero creo que es una de las películas donde para mí está el espíritu del cine. Es decir, me parece que es una historia que solo tiene sentido en este formato. Con chistes que tardan escenas para encontrar el remate, con personajes que van y vienen. Y como dije al principio, esa capacidad de crear un mundo propio sin depender de nada, de construir un verosímil con pocos elementos, de inventar un idioma solo para que cuadre la trama. 
El milagro de P. Tinto: veinte años viviendo a lo loco - Jot Down ...


domingo, 16 de agosto de 2020

Son las personas más honestas con las que hemos trabajado

Se pudo ver en el Bafici hace un par de años y ahora apareció en Mubi como parte del denominado nuevo cine brasileño, As boas Maneiras(2017) bien podrían ser dos películas por los dos volantazos que pega a mitad de camino, pero es solida en cuanto a tono. Es común, encontrar films que toquen estos temas sin llevarlos necesariamente al terror (me refiero al tema principal: la licantropía), sin ir más lejos, pienso en la versión de Fabio de Nazareno Cruz y el lobo(1975). Acá se suma otro elemento: la maternidad. La maternidad frente (contra) el mundo.


Hace tiempo venía con ganas de ver También los enanos empezaron pequeños(1970) porque había escuchado que era hilarante, pero resultó ser una locura total.  El título nos hace pensar que se trata de una comedia grotesca, sin embargo no hay un solo chiste construido a lo largo del film, sino situaciones realmente incomodas para el espectador que inducen a la risa nerviosa. Donde reina el caos y la situación va escalando con una entropía irreversible (vaya oxímoron).

La copia que puede verse en Qubit no tiene desperdicio. 


Hay ocurrencias realmente luminosas en el cine británico de los años '50 en el que vale ahondar al menos una vez por mes. Mubi subió recientemente una copia excelente de Oro en barras(1951) protagonizada por Alec Guinness y Stanley Holloway. Un crimen perfecto con veinte años de preparación que no puede dejar ningún cabo suelto.  Una persecución  final  maravillosa.  Promete y cumple.


Dos estrenos: uno en Netflix, The Hater(2020), que es polaca que podría suceder en cualquier lado y trata temas actuales (angustia nivel Years and Years); uno en Cinear, Al acecho(2020) con un tema que parece ser continúo en las reservas naturales: la caza ilegal.  

The Lavender Hill Mob (1951)

domingo, 9 de agosto de 2020

Je suis la rèvolution

Hay películas argentinas de presupuesto medio que en Buenos Aires generan cierto boca en boca y hay que apurarse para ir a verla al Gaumont (una de las pocas salas donde se estrena luego de su paso por festivales), como sucede en la vorágine del día a día me quedo con muchos de estos estrenos sin ver. Y si bien no es lo mismo, esperando uno o dos años (con toda la suerte a mi favor), la película que me perdí aparece en Cinear. Tal es el caso que esta semana logré ver El motoarrebatador (2018), la película tucumana de Agustín Toscano. Toca varios puntos interesantes alrededor de un ladrón que se arrepiente, y queda en el espectador perdonar o no. Vemos todo su recorrido en busca de redención tratando de dejar su pasado atrás (pasado que intenta ocultar constantemente). Pero, como sucedía en las películas del Hollywood clásico, esa redención solo va a llegar una vez que se cumpla la condena. 


Últimamente las biografías vienen mejorando (que generalista y positivo que estoy), se centran en un momento clave de la persona retratada, que los defina o que demuestre la imagen que tenemos previa. Ya no se encargan de retratar toda su vida, con pormenores y altibajos. La típica escena de la niñez y su último respiro. El caso de esta semana pertenece al primer grupo y no resulta tan cuadrada. Se trata de la reciente Shirley (2020) sobre la escritora Shirley Jackson interpretado por Elisabeth Moss. Con tintes de drama de matrimonio que recuerdan a ¿Quién le teme a Virginia Wolf?(1966) pero con una apuesta acerca de lo real y lo ficcional dentro del mundo de la autora. 


La verdad es que no le destino tanto tiempo al cine mudo como debería. Y Napoleón(1927) volvió a demostrar lo errado que estoy. Es indescriptible el nivel de producción que tiene la obra (lamentablemente incompleta) de Abel Gance. Hoy no me alcanza una sola imagen que para ilustrarla. Desde la guerra de bolas de nieve y la pelea con almohadones de plumas, pasando por la primera vez que se canta La Marseillaisa  y el sitio de Toulón, hasta los fantasmas de la Convención y el tríptico final, todo es increíble, gigante, magnánimo. 

 Por la extensión creí que iba a contarme toda la carrera, hasta su caída como emperador, pero apenas llega a la campaña en el norte de Italia (mucho antes incluso de ir a Egipto).  La película busca contar hasta los más mínimos detalles (aclarando cuando se trata de diálogos verídicos) y sin embargo deja afuera escenas de contemplación (imitando el cuadro de Friedrich con Napoleón en las costas de Córcega frente al sublime mar (no es el único momento que intenta imitar cuadros, también se encarga de representar su propia versión de la muerte de Marat)) o momentos sumamente alegóricos de Napoleón como el gran líder de la Revolución.

Las facciones de Albert Dieudonné recuerdan a las de un joven Klaus Kinski, tosco, de mente retorcida pero sumamente agradable cuando debe (al jugar con los hijos de Josefina por ejemplo), y si bien no escuchamos su voz, la música lo eleva y me dan ganas de unirme a sus filas sin dudas. ¿Se tratará de una película propagandista? Tengo mis dudas, pero si ese fue su objetivo, conmigo lo ha logrado.

La copia que vi en Mubi es del British Film Institute y dura 333 minutos, se conserva muy bien y permite ver los rostros en segundo plano con toda nitidez. La banda musical es excelente utilizando variaciones de La Marseillaisa (compuesta por Carmine Coppola)y con un par de sonidos sincrónicos como pueden ser ciertos cañonazos. 


La camaradería de dos héroes que mantienen sus diferencias y sin embargo se guardan cariño está muy presente en Me llaman Trinity (1970), un eurowestern donde lo central es entretener y dejar de lado todos los prejuicios. Así como confiamos en que Asterix es imbatible al beber su elixir pero que no solo ello lo caracteriza, Trinity hace lo mismo con y sin su pistola; a diferencia de su hermano, quien claramente parece haberse caído de chico dentro de la marmita de Panoramix, por más que al personaje de Bud Spencer le peguen con una mesa en la cabeza, estará listo para darse vuelta y devolver el tortazo. 

Lamentablemente no pude encontrar la versión es italiano y me conformé con verla en inglés.


Esta semana también seguí con el cine checo viendo la inenarrable Valeria y la semana de las maravillas (1970). Lo que da para seguir hablando pero por hoy dejo acá.







domingo, 2 de agosto de 2020

No tener ilusiones en la vida es como ser un espantapájaros

No soy un amante del cine de acción, la mayoría de las veces me resulta aburrido. Las explosiones, los tiros, las persecuciones en autos no me llenan de adrenalina. Diría que hay pocas películas del género que tengo presentes en el día a día, y quizás porque se trate que más que un conjuntos de artilugios puestos para sorprender. Esta semana vi la tercera entrega de John Wick (Chapter 3:Parabellum, 2019), no entra particularmente en la categoría antes descrita pero entretiene. Lo interesante pasa por haber creado un mundo propio, una franquicia que no le debe nada a un cómic, ni a un libro, ni a una serie, ni a un videojuego (si bien por momentos nos recuerda a uno).  La idea de uno contra todos llevada hasta el paroxismo en cada película, aunque da la sensación de que se van terminando las ideas (tanto de acción como de trama). 


De chico siempre me llamó la atención Eddie Murphy, fue uno de los primeros actores que  recordé y reconocí sin problemas (me pasaba que con muchos repetía el nombre del personaje al que habían interpretado y la película), supongo que me atrajo su carisma, es sumamente comprador (sin saber que era él, el personaje de Burro en Shrek tenía estas mismas características). Lo gracioso es que lo conocí en el momento que su pico de fama ya había pasado y hacía películas como La guardería de papá (2003), las remakes de Doctor Chiflado (1996) y Doctor Dolittle (1998) o La mansión encantada (2003). Luego salió un poco de escena y lo volvimos a encontrar el año pasado en ese hermoso homenaje llamado My name is Dolomite (2019). Pero siempre me quedó pendiente su época de mayor éxito, a mediados de los '80. Aprovechando que están sus great hits en Netflix, vi por primera vez Detective suelto en Hollywood (1984) donde ya despliega todo su talento. Se podría hacer un pequeño clip solo con sus risas durante la película, no sólo genera una gran empatía, sino que da la sensación de que está tentado todo el tiempo, risueño, como si nada le importara mucho.


Si pensamos en la historia del animación argentina, posiblemente García Ferré sea el primer nombre que se nos venga a la cabeza. Perdí la cuenta de la cantidad de veces que vi el VHS que tenía de Manuelita (1999), pero nunca me animé a Pantriste (2000) ni a Ico, el caballito valiente (1983).  Mi madre recuerda con mucha tristeza una de las primeras producciones de García Ferré, lo que me llevo a verla esta semana, se trata de la historia de Trapito (1975). Me encontré con un relato que sólo es triste en su comienzo y en su final, donde nuestro protagonista se siente triste y vacío al vivir clavado en la tierra. Descubrí que en realidad, lo verdaderamente angustiante era el tema principal:
Pero el grueso de la película narra las aventuras de Larguirucho (acompañado por Trapito), donde un problema lleva a otro de forma inconexa pero entretenida, lo que deja al drama de Trapito en segundo plano. 
Lo interesante de estas producciones de García Ferre es la forma de hablar de sus personajes, si bien no hay referencias a la Argentina (salvo claro Pehuajó en Manuelita), no dejan de tener tonada o acento (lo que las diferencia del resto de las películas animadas dobladas en un castellano neutro para latinoamérica (a excepción de la vez que doblaron en Argentina varias películas de Pixar)). Sobre todo los personajes interpretados por Pelusa Suero. Comparto este micro documental donde cuenta su participación en estas producciones:

Abbas Kiarostami me planea muchas dudas, y reconozco que no lo he visto lo suficiente. De hecho Primer Plano (1990) es segunda película que veo de él. No voy a buscar un estilo autoral, pero reconozco que ambas películas me trataron como un espectador activo, pendiente de la trama (con personajes con los que empatizar casi desde el comienzo). Lo interesante se da durante el recorrido, donde se cuestiona repetidamente el propio dispositivo cinematográfico. Insisto, no vi ni una décima parte de su filmografía pero sé que promete.