domingo, 2 de mayo de 2021

Hay que tener reflejos, Gudrun

 ¡Alegría sin fin, una semana a puro Bazofi! El mejor lugar para ver esas películas que no verías nunca, un puñado de insólitos films que no dejan de sorprender. Esta semana tuve tiempo de ver un documental rescatando la figura de un director mientras todavía estaba vivo, Abel Gance, hier et demain(1963); la historia de un condenado a muerte que logra salvarse a último momento por la caída de una bomba en el momento justo y  se une al ejercito francés en el exterior bajo el nombre de un muerto, The Impostor(1944); un relato dentro de un género que ya no existe más como son las aventuras colonialistas, Sanders of the River(1935); un policial negro independiente, Blast of Silence(1961); un choreo a Carrie(1976) pero mejor, Jennifer(1978); a Shelly Winters administrando un prostíbulo de simulaciones en medio de una guerra (¡con imágenes de plaza de Mayo!), The Balcony(1963); un comandante nazi con raíces británicas, Two-Headed Spy(1958); y quizás el film noir más raro filmado en Cuba durante el estallido de la revolución, Kiss her goodbye(1959).


Pero no todo es Bazofi (qué pena), también tuve tiempo de ver una película que no llegué a ver durante el estreno, pero me pasaron el dato y pude ver en Cablevisión Flow, Así habló el cambista(2019). Una historia sólida y bien construida con todo ese ritmo de vida uruguayo que tan bien me cae. Con planos de referencias muy precisas (quizás el mejor es el que hace alusión a El verdugo(1963)) y repitiendo la pareja de El fondo del mar(2003).


Es preferible no pasar mucho tiempo sin volver a la filmografía de Agnès Varda. En sus películas, por más trágicas que sean, suele haber un optimismo en ciertos personajes que en la vida real resultarían inverosímiles si desconocemos que hemos compartido por un rato el mundo con Agnès. Se pueden ver en MUBI varias, esta semana vi Sans toit ni loi(1985) y me detuve a analizar la construcción que hace del fuera de campo. 



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