sábado, 31 de octubre de 2020

Cómo no reconocerte si sos la viva imagen del difunto!

Lamentablemente terminó el querido ciclo de cine argentino recuperado, no sin dejar de sorprender hasta el final con grandes joyas. El último domingo tuve el agrado de ver Vidalita(1949) donde Mirtha Legrand se hace pasar por varón gran parte del film. Lo gracioso está en la parte en la se ve obligada a ser mujer de nuevo, y en vez de revelar su verdad, decide hacerse pasar por un hombre disfrazado de mujer. Para el deleite de todos, acompaña con su interpretación Narciso Ibáñez Menta.

Esperamos que Peña repita pronto en ciclo (este mismo u otro nuevo, todos son más que bienvenidos).


De las cuatro películas de Lina Wertmüller protagonizadas por Giancarlo Giannini y Mariangela Melato (salvo Pascualino Siete Bellezas(1975)) sólo me quedaba ver Amor y Anarquía(1973). Y si bien las cuatro no guardan relación salvo su directora y su actor protagonista, podríamos decir que pertenecen al mismo universo, a un verosímil construido sobre una esencia italiana (que muchas veces cae en la italianidad). Un conflicto fuertemente social, atravesado por un amor (una encrucijada siempre), al que siempre da gusto volver.


Esta semana cumplí años y reseteé mi database donde hace un par de años llevo anotando de forma muy estricta todo lo que veo. Me sirve en parte para tener una idea de cuánto veo, cuánto cine nacional veo en relación al extranjero. Cuánto abuso de la piratería y cuánto uso hago de la formas legales. Cuántas películas nuevas en relación a las que volví a ver. En fin, este registro también me sirve como ayuda-memoria.

Pero como cada año vuelvo a enfrentarme a la planilla en blanco. Y este año decidí empezarlo con El juego de la silla(2003) la primera película de Ana Katz que tiene pendiente hace un tiempo y la nueva película de Aaron Sorkin estrenada a través de Netflix, El juicio de los 7 de Chicago(2020)  porque cada tanto una película de juicio viene bien.





domingo, 25 de octubre de 2020

Manejo dos hipótesis, y en ambas el hippie está muerto

Luego de haber visto Showgirls(1995), vi el documental de este año You Don't Nomi donde se analiza (no tan a fondo) la película de Verhoeven. Como destacaron en Hoy transnoche (de donde me surgió ver ambos films), este extra de DVD posiciona a la película como de culto pero dividida, por un lado lo que la consideran una obra maestra y por otro una película tan mala que es buena, poniendo en evidencia mucha gente que se ríe de la película pero que a la vez le encuentra un disfrute. 

Dejando la película de lado, de un tiempo a esta parte se estuvo hablando bastante de consumo irónico. Partiendo de que miro algo que es objetivamente malo y lo hago para burlarme, reírme de sus fallas y defectos. Actividad que sólo puede funcionar en compañía, para sentirse superior y quizás nunca llegue a hacer algo de ese nivel ni intentándolo. Y esto puede llegar a un punto bastante vergonzoso, sin ir más lejos lo que pasaba con The disaster artist(2017) donde Franco y sus amigos se burlar de una persona que le puso mucho entusiasmo para llegar a cumplir su sueño (aunque el tiro le haya salido para el lado contrario). Y no me dio tanta pena la película en sí (que la vi en su estreno a sala llena con gente que amaba The room(2003), repitiendo los diálogos) hasta el momento en que James Franco va a recibir el premio y se comparta de una forma muy condescendiente con Tommy Wiseau. 


Otro día seguiré con el consumo irónico pero ahora me quiero concentrar en un guionista/director que mencioné hace algunas semanas con su último estreno. ¿Qué sucede cuando vemos algo supuestamente complicado solo para tener la satisfacción de entenderlo? Parece ser un juego bobo, pero cada tanto nos encontramos con un cine que está construido con ese objetivo, y si vamos a Kaufman esperamos encontrarnos con eso, con un desafío. Al ver Anomalisa(2015), el juego es muy corto, como si el laberinto tuviera el camino marcado. Me gustó algo que escribió Roger Koza a partir de Pienso en el final(2020) donde comparaba el ejercicio con un crucigrama, que no invita a muchas más lecturas que esa, donde la satisfacción de resolverlo dura poco y con el tiempo no queda nada. El truco en la película animada se revela al llegar al primer tercio, y quizás soy un mal espectador (o no soy el que espera la película) pero durante el resto del film no llegué a empatizar con el protagonista. Entonces pongo en la balanza, cuánto de truco y cuánto de emoción. En definitiva, el truco me distrae. 



Se estrenó en Cinear Tengo Miedo Torero(2020), una coproducción con Chile, protagonizada por mi actor chile preferido, el señor Alfredo Castro, que si bien lo vi poco, siempre me ha deleitado con su interpretación. Siempre en un registro diferente, acotado a su personaje. Tanto que me dieron ganas de rever Rojo(2018) y lo terminé haciendo.


Hace ya bastante que decido ver películas nuevas (no vistas) antes que repetir y ver por enésima vez Shrek 2(2004)(aunque no voy a negar que la miro una vez al año). En parte porque me obliga a salir de mi zona de confort y poder sorprenderme con temas nuevos. Sin embargo, me he tomado el tiempo esta semana de revisitar películas todos los días. Tres de ellas las vi por primera vez en el cine hace un par de año: la ya mencionada Rojo(2018), Lalaland(2016) y Vice(2018). Debo admitir que las disfruté tanto como en el cine, pero a la vez extrañé mucho ir al cine. Las tres tienen un aspect ratio (cercano al 2,39:1) con unos letterbox importantes. También volví a una película que deje de rever cuando perdí la costumbre del zapping: Escuela de Rock(2003), de forma muy ligera y agradable sigue robando más de una risa. Por último, volví a The Pirates!(2012), el disfrutable stop-motion de plastilina del estudio Aardman. Si bien en su momento no me pareció gran cosa (ni siquiera recordaba la trama), con el tiempo encontró su lugar (aunque ya no esté en Netflix) y supe valorar su solidez. 



domingo, 18 de octubre de 2020

Les preguntaría si son una rana

Ya estuve hablando de biografías en entregas pasadas, pero me dediqué mayormente a las contemporáneas. Fui un poco para atrás y me topé con la versión de Freud(1962) dirigida por John Huston. Sigue el tipo de biografía que prefiero, en donde no se recorre toda la vida de una persona sino que se centra en un segmento con un determinado tema a tratar. En este caso se aborda sólo 5 años de la carrera del padre del psicoanálisis donde podemos ver cómo va elucubrando su teoría. La gran barrera del film es la linealidad impuesta por la forma, que no permite que se adapte la teoría al relato, es decir, nuestro protagonista da vueltas en círculos cuando la trama lo obliga a avanzar, como si tuviera un reloj que le avisa "viene el desenlace". Lo que lleva a saltar varios escalones (y hasta tropezarse) en su camino.  


Sigue el ciclo de Cine Argentino Recuperado y el domingo pasado Peña pasó Ufa con el sexo(1968), una película maldita que nunca llegó a estrenarse y estuvo perdida mucho tiempo. Peña lo explica muy bien en este video


Cada tanto se suele escuchar que alguien no muy allegado al cine (o sí, en el peor de los casos) se refiere a tal o cual film como una película psicológica. Me parece que genera una taxonomía que no es tal, donde se separa a esta clase de películas y las demás se transforman en chatas o lisas. Me parece que todas las películas que tengan un personaje que vaya más allá de un arquetipo es una película psicológica. No es necesario un personaje traumado como el Joker(2019) o ver cómo un personaje piensa, o se la pasa mirando el techo en un estado de depresión. Con el solo hecho de que a un personaje se le presente un dilema y tenga que decidir cómo actuar, ya estamos hablando de una película psicológica. Pero más allá de esto, de vez en cuando me encuentro con films que podrían tratarse en una clase de psicología por tener un personaje (digamos) distinto en una situación cotidiana. Estas películas podrían rozar con lo sociológico o, incluso, con lo antropológico (qué multidisciplinario). Justamente esta semana vi lo que considero un ejemplo de esto: El enigma de Gaspar Hauser(1974). Herzog toma este caso real de un joven que ha vivido sus primeros 16 años de vida encerrado en un sótano sin contacto con otro ser humano y repentinamente es liberado, empujado a vivir en sociedad. Sin la necesidad de explicar el misterio, la película recorre su aprendizaje y cómo Gaspar se convierte en objeto de estudio rápidamente. 


Hace varios años ya leí El cine según Hitchcock y cada vez que veo una película suya vuelvo al libro para revisar la parte en la que se la menciona. Actualmente en Qubit hay muchísimas películas de Hitchcock, sobre todo del periodo pre-Hollywood donde desarrolla fuertemente su estilo pero sin llegar al nivel de las obras maestras posteriores. Aunque me animaría a decir que no es el caso de La posada Maldita(1939) donde ni siquiera hace un cameo (el juego de buscarlo entre los extras funciona cuando se ve acompañado). En el libro tampoco hablan mucho ya que tampoco fue una buena experiencia para Alfred.





domingo, 11 de octubre de 2020

Who is the man that would risk his neck for his brother, man?

 Volví al blaxploitation, después de mucho tiempo de haber visto Dolemite(1975) en el Festival de Mar del Plata del año pasado y ese tan hermoso homenaje que le dedicó Eddie Murphy. Volví a un año particular, 1971, en el cuál se estrenaron dos películas opuestas, por un lado Shaft y Sweet Sweetback's baadasssss song. Opuestas en producción pero no tanto en público ni posición ante la ley. Mientras que uno encarna a un oficial, el otro debe escapar toda la película de los azules. Es interesante destacar este punto, donde el primero se impone por encima de los trámites burocráticos y ayuda a un gánster a liberar a su hija de la mafia italiana. El segundo, cansado del racismo decide actuar desde la opresión y sufrirá al respecto. Cabe destacar que en ambos casos, nuestros protagonistas paran todo y se toman el tiempo necesario para dar lugar a los encuentros carnales.  


En lo que viene siendo el maravilloso ciclo de EDA presenta se proyectó Chuva é cantoria na aldeia dos mortos(2019). Me hizo acordar mucho a Macunaima(1969), pero aquí centrándose en lo terrenal. Y si bien la película le da voz a un grupo poco representado en el cine (y en la sociedad), creo que su conflicto principal es universal (como ya lo he nombrado por estos textos): la persona obligada por una fuerza mayor a ocupar un rol o ser alguien que no quiere ser.


Sigo feliz con el ciclo del MALBA dedicado al cine argentino recuperado. El domingo pasado Peña nos sorprendió con La terraza(1963), esa película de Torres Nilson que se parece más a las películas de la generación del '60 que a sus películas anteriores (y a sus posteriores también). Una Graciela Borges radiante, como siempre.





domingo, 4 de octubre de 2020

La locura corre por mi familia, o mejor dicho, galopa

Por unos días estuvo disponible Días de Luz (2019), propuesta distinta centroamericana en el ciclo Mirá pa'cá. Integrada por 6 historias de distintos países de Centroamérica unidas por las mismas circunstancias. Si bien los relatos nunca llegan a cruzarse, sería imposible pensarlos como cortometrajes por separado. Aunque estén filmados de forma diferente, la idea de escenas intercaladas que están sucediendo en un mismo tiempo adentra al espectador en un tono, sintiendo que todo se ha detenido, pero sin embargo, hay que seguir.   


Muchas veces reflexiono sobre lo poco necesario que son las secuelas. Si bien tendemos a preguntarnos qué pasó con tal personaje al terminar el relato, o qué hubiera pasado si...; dejando de lado las películas con final abierto, creo que es interesante el juego de pensar cómo sigue. Y me animaría a decir que hay tantos desarrollos posibles como espectadores. 

Ahora bien, siento que una secuela (que no haya quedado pendiente en la original), es la realización de esa fantasía de un solo espectador. Y como se trata de satisfacer a un solo espectador, el resto (que venía con otra idea), queda completamente decepcionado. Creo que fue exactamente lo que me pasó con Doctor Sleep(2019), donde sin duda no me encontré con la película que yo esperaba. 

Cabe destacar la relación personal que guardo con la original (El resplandor(1980), claro). Que, habiéndola visto por primera vez a una temprana edad, me había impactado profundamente. Me generó un terror insoslayable a pesar de no tener ni idea quién era Jack Nicholson ni Stanley Kubrick. 

Podría despotricar acerca de este nuevo remix, pero prefiero dejarla pasar y dejar de confiar en los proyectos que elige Ewan McGregor       


Luego de terminado el ciclo tan mencionado aquí de óperas primas, llega al Malba (por Youtube) y de la mano de Fernando Martín Peña un ciclo dedicado al cine argentino recuperado. En el primer encuentro tuve la suerte de ver La calesita(1963) de y con el gran Hugo del Carril, de quien han hablado muy bien en la primera entrega de las veredas


Ella muere mañana(2020) me llevo a reflexionar sobre que rol fundamental juega el título de una película en la trama, sirviendo muchas veces como un viejo intertítulo del cine silente. Me da la sensación de que nos ahorramos un paso, de que podemos entrar de lleno en las emociones de los personajes si el título nos presenta la trama, o parte de ella. Pienso, sin ir más lejos, en Un condenado a muerte se escapa(1956) donde creo que también funciona perfecto. Incluso, funciona aún mejor, cuando a mitad del film nos preguntamos ¿será cierto el título?. En ese punto la película nos ganó, estamos completamente inmersos. Una picardía: quizás sea mejor nunca responder esa pregunta.


Una clásico y cierro. Hay una copia excelente de Arsénico y encaje antiguo(1944) en Qubit. Un Cary grant en su mejor momento y un humor negro completamente astuto. 





domingo, 27 de septiembre de 2020

Los cuatrocientos golpeados

Finalmente terminó el hermoso ciclo de óperas primas mencionado en entregas anteriores. El último fin de semana tuve el agrado de ver la primera película de Arturo Ripstein, Tiempo de morir(1966) con guión de Gabo y Carlos Fuentes. Una cantidad de planos secuencias que cansan a cualquiera pero que no se apartan de un relato clásico, aquel donde un hombre es perseguido por su pasado y atormentado por su futuro (qué profundo, como si no fueran todos los relatos así). Del otro extremo del mundo, puntualmente Kazajistán, se pudo ver Kairat(1992) donde lo narrativo pasa de largo para dar lugar a lo onírico, con las preocupaciones tan propias del sueño, el único lugar donde se construye un mundo de reglas que no deben ser violadas (como una película, pero hay excepciones). 


Hay películas que quedan colgadas al momento del estreno, y creo que tiene que ver por no encontrar su tono. Esa sensación me dio esta semana al ver Jennifer's body (2009), una mezcla de dos mundos, que parece pensada por productores que quisieron unir dos temáticas que funcionaron. Digo esto porque las referencias para construir la película son claras. Por un lado el drama adolescentes con el tono cómico de Mean Girls(2004), incluso la protagonista actuó allí. Y por el otro lado las películas de rituales satánicos y vampiros. No termina de definirse por ningún lado. 


Hace años con dos amigos cercanos y estudiantes de cine ideamos una cantidad de sketches basados en la nouvelle vague de forma paródica llamado "la novela vaga". Pensamos, sin llevar nunca a cabo, innumerables cortos paródicos de películas del movimiento (algunas que murieron directamente en el título) y que (al menos yo) soñamos con retomarlo. Esta semana me encontré que el mismo Truffaut se nos adelantó 50 años, al filmar durante su estadía en el festival de Mar del Plata (por el estreno de Jules et Jim) un corto mudo titulado Los cuatro golpes(1963). Dura apenas 3 minutos y lo pueden encontrar en Youtube. Agradezco el dato a un nuevo newsletter cinéfilo que apareció en los últimos meses llamado Las veredas. 


No estoy con animo de ver ficciones que transcurran en la cuarentena actual(en parte porque los recursos se agotan, y en parte porque prefiero ver relatos que me ayuden a olvidar la realidad por un rato, no que me la remarquen)pero me insistieron y vi Host(2020). Tiene la duración exacta, no llega a la hora, emula ser una videollamada por la plataforma zoom y utiliza sus recursos al máximo. No rellena la trama con datos innecesarios y los jump-scares están en el momento justo. Invita al julepe.


Para no extenderme mucho más cuento que prometí volver al cine de Abbas Kiarostami y cumplí, está vez con la premiada El sabor de la cereza(1997). Aproveché y releí un par de notas en El amante cine del momento del estreno. Por otra parte, decidí volver al original (aunque posiblemente no sea nada original en sus pagos) y vi Yojimbo(1961), protagonizada por el más grande, el señor Toshiro Mifune. También decidí ver una secuela que no está al nivel de la primera (qué sorpresa), por más intentos que haga John Woo, Misión Imposible 2(2000) parece lo que sobró de Contracara(1997). No sé que más me deparará la saga, pero ya vendrá el análisis completo.




domingo, 20 de septiembre de 2020

Le sorprendería lo que es físicamente posible

Seguimos con las óperas primas en el Malba. Una película increíble Mientras sopla el viento (1961) que en un primer momento parece que el planteo es parecido a La noche del cazador (1955) pero por suerte termina yendo para otro lado. Creo que uno de los puntos fuertes es el modo en que está retratado la inocencia en la niñez y desde dónde se construyen ciertos conceptos. Recuerdo que los temas referidos a la historia cristiana se me confundían (a pesar de haber sido bautizado nunca me mandaron a catequesis) y a una temprana edad creía que Jesús había sido crucificado a lo largo de la Italia.


Santiago Calori arrancó este año con uno de los mejores newsletters cinéfilos (que ya tiene web propia, qué nivel) y compartió esta joya que vio de chico por la tele: The talking of Pelham One Two Three(1974). Y más allá de lo divertida que es y que demuestra otro choreo de Tarantino; me interesa volver a lo que le pasó a Calori. Cómo te marcó una película que viste de chico, una del montón, que encontraste de casualidad (quizás empezada) y no volviste a ver por mucho tiempo. Me gusta pensar que son películas que llegan antes de tiempo, ya que no las podemos comprender o saber simplemente de qué hablan, pero hay algo ahí que sin duda nos llamó la atención. Posiblemente se deba a que no era lo que solíamos ver (claro que todos los días no se ve una película donde un grupo de personas secuestran un subte), pero tampoco creo que tenga que ver con la narrativa (lineal) sino porque claramente hay algo fuera de lugar. Se me ocurre que las películas que interrumpen la educación cinematográfica tienen escenas "de alto voltaje" (como le decían mis padres) ya sea sexo, violencia (me animaría a decir gore) o terror. 


Entre las películas postergadas por la pandemia (postergadas de su estreno en sala, claro), está Mulán(2020) versión live-action. Siendo una de las primeras películas que vi en cine (a los 3 años, acompañado de mis dos abuelas) guarda un lugar importante en mi corazón. Pero decidí hacer el ejercicio de ver la nueva versión haciendo de cuenta de que la versión de 1998 no existía. Aunque esto me fue casi imposible, me pareció que era la mejor manera de entrar a la película lo más fresco posible. Me encontré con un film muy respetuoso, buscando un público amplio, pero vacío, con una protagonista que está por encima de las circunstancias todo el tiempo dando la sensación de que los obstáculos le quedan chicos. A la vez, este poder innato de la protagonista (su chi) achica su desarrollo y agranda la distancia con el espectador. 

Y dejando de lado las comparaciones me preguntó cuál es la necesidad de esta película. Habiendo pasado menos de 25 años de su original, ¿no llega demasiado temprano la remake? ¿Tan rápido Disney necesita limpiarse las manos para no ofender a la cultura china ahora que son uno de los principales mercados? Quizás crecí, pero se le notan los hilos más que nunca.



A motivo de charlar sobre el reciclaje con mi hermano, recordé este corto espectacular que no puedo dejar de recomendar llamado La isla de las flores(1989). En apenas 10 minutos logra establecer un registro, explayarse y repensar el dispositivo.